Eulogia, 65 años, Bolivia

Criando nietos

Doña Eulogia, de 65 años, siempre ha vivido en Esquecachi, una comunidad indígena del altiplano en el Norte de Potosí, Bolivia, "vivo con mis dos nietas, Lucía de 11 años y Diana de 6, he tenido cuatro hijos, tres mujeres y un hombre, las mujeres se casaron y se fueron a otros lados. La casa de mi hijo está aquí, pero él trabaja en otro lado, yo cuido a mis nietas que quedaron huérfanas, su padre las abandonó así que yo tengo que darles de comer".

No es extraño que en áreas rurales las personas mayores deban criar a sus nietos y nietas. Muchas de las comunidades están pobladas sólo por adultos mayores y por jóvenes y niños. Es muy común que los adultos jóvenes busquen una mejor vida en las ciudades, pero por la recesión que hay en Bolivia, la mayoría de ellos sólo logra ganar lo suficiente para su propia subsistencia y estos ingresos no alcanzan para enviar dinero a casa para sus padres y sus hijos.

Alimentar y educar a los niños es una carga que cae sobre las espaldas de muchos abuelos como doña Eulogia, "comemos papas y trigo y este año tuvimos una mala cosecha de papa, yo cosecho todo lo que comemos y tengo algunos animales y las niñas me ayudan a pastorear las llamas cuando no van a la escuela".

Exigiendo su pensión

El dinero siempre ha sido escaso, pero este año, cuando cumpla los 65 años, Doña Eulogia estará calificada para cobrar el Bonosol - un beneficio fijo de 1,800 Bolivianos (aproximadamente US$225) que se paga anualmente a los ciudadanos bolivianos de más de 65 años, "no es mucho, pero con puedo comprar comida, ropa y algunos libros y cuadernos para mis nietas".

Doña Eulogia está fatigada, pero comprende que por la difícil situación aun no puede descansar. "el trabajo es pesado, pero no puedo dejar de hacerlo porque no tendríamos nada con qué vivir" asegura.