Eva María Ocampo, 77 años, Nicaragua

Eva María Ocampo de Nicaragua dio testimonio sobre la situación de las personas mayores en su país Eva María Ocampo de Nicaragua dio testimonio sobre la situación de las personas mayores en su país (c) IEEPP Nicaragua/ HelpAge International

Eva María Ocampo ha vivido toda su vida en la comunidad de Sanjuanillo en la ciudad de Darío, Matagalpa en Nicaragua. Tuvo 15 hijos, de los cuales sólo ocho están vivos.

Como toda mujer campesina, dedicó su tiempo a ayudar a su compañero a cultivar ayotes en una huerta para comercializarlos y así obtener alguna ganancia; obtiene entre 100 a 180 córdobas ($us 5,50) la docena de ayotes, es decir, menos de diez dólares; pero ahora está enferma y ya no puede trabajar.

Vive con su esposo en una casita de concreto que les construyó la cooperación internacional tras el paso del huracán Mitch en 1998, sus hijos  viven lejos.

Doña Eva padece una enfermedad y necesita visitar a su médico de manera regular en la Trinidad, para trasladarse hasta el centro de salud toma un bus a las cinco de la mañana para llegar a las ocho. No puede ser operada debido a su edad y precisa cuidarse evitando realizar actividades que requieran mucho esfuerzo físico. Ella quisiera que el gobierno apoye a los adultos mayores con la construcción de un puesto de salud más cercano, que facilite la vida a los mayores.

"La vida es más distinta cuando uno está joven, no es lo mismo. Ya viejo uno no puede hacer sus cosas. Yo me iba a la huerta, y mantenía bien limpito. Me levantaba bien de mañanita, desde que enfermé, tengo como un año de no ir a la huerta. Ya no puedo trabajar porque estoy enferma, he estado grave", comenta Eva.

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