Personas mayores protagonistas en el mundo del trabajo

28/04/2012

Por Lisett Larico

28/04/2012 Adulta mayor del Beni, Bolivia; transportando leña para cocinar. Adulta mayor del Beni, Bolivia; transportando leña para cocinar.

Formalizar el trabajo y promover modelos universales de protección social para las personas adultas mayores, son parte de las conclusiones del Conversatorio Seguridad Económica y Acceso al Trabajo; realizado en celebración del Día Internacional del Trabajo por HelpAge Programa Bolivia , Oxfam y el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA).

En el evento se hizo un análisis  sobre la participación de las personas mayores en el campo laboral y la economía; el impacto, a nivel familiar, de los bonos (Renta Dignidad); el grado de desigualdad en los ingresos entre hombres y mujeres mayores en el área rural y urbana.

Protagonismo en el campo laboral                                                                                                                                                                                                                                                          

De acuerdo a Silvia Escobar, investigadora del CEDLA, el estudio Los adultos mayores en el mundo del trabajo urbano" realizado con apoyo de HelpAge, revela un ascenso en la participación económica de las personas mayores del eje troncal, de un 38,4% en el 2001 a un 44% el 2010. Existen varios factores que impulsan a los adultos mayores a continuar trabajando, señaló Escobar, por un lado la baja cobertura de la seguridad social, que en Bolivia sólo cubre al 20% de la población. En el país sólo una de cada cinco mujeres accede a una jubilación.

La permanencia de las personas mayores en la actividad económica también se debe al desempleo de los jóvenes, que obliga a los adultos mayores a trabajar para ayudar a la familia, ya sea en las tareas domésticas y el cuidado de los nietos; actividades que no son remuneradas ni reconocidas como trabajo por la sociedad, e incluso por las mismas personas adultas mayores. Sin embargo, esta labor al posibilitar que los hijos salgan a trabajar supone una contribución a la reproducción de la fuerza de trabajo.

Respecto a la inserción laboral de las personas mayores, Escobar indicó que esta población continúa concentrada en el trabajo independiente; en actividades de servicios y comercio de muy baja productividad, y sólo uno de cada tres adultos mayores trabaja como asalariado.

Datos sobre los adultos mayores que deben tomarse en cuenta

  • 70% trabaja en sectores como el comercio, servicios personales, sociales y financieros, transporte de pasajeros.
  • 54% de los hombres se dedica a la manufactura, la construcción y el transporte.
  • 61.9% de las mujeres se concentra en el comercio como vendedoras.

Desigualdad en los ingresos                                                                                                                                                                                                                                  

La contribución de las personas adultas mayores a la economía es innegable, sin embargo, los ingresos que reciben sólo les sirven para subsistir. Mauricio Medinaceli, docente e investigador del Post Grado en Ciencias del Desarrollo de la Universidad Mayor de San Andrés (CIDES), afirmó que a nivel nacional las mujeres que viven en las ciudades tienen un ingreso base de Bs. 523; monto bastante pequeño en comparación al de los varones que asciende hasta Bs.917. En el caso del área rural, los hombres cuentan con una ganancia de Bs. 338, en tanto que las  mujeres adultas mayores sólo Bs. 55. Estas cifras nos muestran que existe una marcada brecha entre hombres y mujeres, y también nos dejan ver la diferencia en los ingresos de acuerdo al lugar de residencia.

Respecto a la jubilación y los bonos como la Renta Dignidad, estos representan el 40% de los ingresos que reciben los hombres mayores urbanos, y el 45% para las mujeres. Este porcentaje se eleva notoriamente en el área rural con un 70%, esto se debe a que los ingresos de las personas adultas mayores dependen, casi en su totalidad de la jubilación ó de la denominada renta.

Asegurar una vida digna para las personas mayores                                                                                                                                                                                                                                                                             

Según Juan Antonio Morales, docente de la Universidad Católica Bolivia (UCB) "Fomentar la acumulación de activos y formalizar el trabajo, logrará generar e implementar una jubilación digna, que no sólo beneficiará a los adultos mayores de hoy, sino a los jóvenes que vienen por detrás", de esta manera, señaló se podrá asegurar que los futuros adultos mayores puedan gozar de ingresos dignos.

Por otro lado Alberto Bonadona, Economista y Experto en Pensiones, subrayó: "Si hablamos de un aumento en los bonos para la vejez, deben hacerse sobre la base de los impuestos, no el impuesto a la riqueza, sino al ingreso. Esto sí podría ser una fuente para solventarlos, pero esto es a largo plazo. Respecto a la jubilación, este tema no sólo debe ser preocupación de los adultos mayores también de los jóvenes".

Los participantes aseveraron que los modelos actuales de seguridad social, no están logrando reducir efectivamente la pobreza. Es por eso que se debe dejar de lado la focalización de los bonos, y pensar en sistemas universales de protección desconectados de la relación obrero  patronal; y que estas medidas, a largo plazo, den la posibilidad a las personas de elegir si trabajan o no en su vejez; es decir que el trabajo en la vejez debía ser una opción y no una obligación.

Hechos y cifras

  • 52% de la población adulta mayor vive en pobreza moderada.
  • Sólo 17% de la población adulta mayor accede a una renta por jubilación.
  • 54.4% forma parte de la población económicamente activa.
  • 61.8% son considerados jefes de hogar.

Andrs Quispe

Andrés Quispe, pese a sus 88 años continúa trabajando. Foto:Sebastián Ormachea/HelpAge international

"Yo sólo estudie hasta 3° básico porque tenía que ayudar a mi padre, y así que me puse a trabajar como ayudante de albañilería desde muy niño. Actualmente tengo este negocio, que me ayuda a comprarme verduras, carne y también chocolates para mis nietos. Si no fuera por este anaquel no se qué sería de mi, porque ya no puedo trabajar en otras
cosas como antes, me duele todo el cuerpo, ya no tengo fuerza. Los 200 Bs. que el gobierno nos da sólo sirve para lo mínimo, no alcanza”.