El incremento de la Renta Dignidad es un logro de las personas mayores organizadas

08/05/2013

Un adulto mayor recibe la Renta Dignidad. Un adulto mayor recibe la Renta Dignidad. Tom Weller/HelAge International En días pasados el presidente de Bolivia, Evo Morales, envió a la Asamblea Legislativa un proyecto de Ley que establece el incremento de Bs. 50 a la Renta Dignidad, que  es una pensión vitalicia y universal otorgada a todas las personas mayores de 60 años.

La medida fue bien recibida entre las asociaciones de personas adultas mayores, quienes realizaron la propuesta y desarrollaron las gestiones necesarias con  representantes de las diferentes instancias de gobierno para conseguir el incremento de la renta, significativo por el reconocimiento al aporte de las personas mayores al desarrollo del país.

Para el presidente de la Asociación de Adultos Mayores de El Alto, Miguel Condori, el aumento de Bs. 50 es de gran ayuda para la población adulta que no tiene ningún tipo de ingreso. "Esta renta aunque es poco es de gran ayuda porque para los que no tenemos jubilación, por ejemplo, nos sirve para mantenernos a nosotros y a nuestras familias. Esta aumento nos es casualidad sino es un logro que hemos conseguido con la organización, porque hemos presionado al gobierno para que nos haga caso", aclaró Condori.

Una conquista histórica

Desde sus inicios, el rol de las organizaciones de adultos mayores fue muy importante en la consecución de una pensión vitalicia universal para la población mayor de 60 años en Bolivia. La conquista se inició en 2006 con movilizaciones que exigían al gobierno boliviano el pago mensual de una asignación asistencial para la personas en situación de extrema pobreza[1], establecida en el proyecto de Ley 264.

Si bien desde 1997 las personas mayores ya recibían el BonoSol, la Ley 1732[2] establecía que este beneficio fenecería en diciembre de 2007. En ese contexto, los líderes de adultos mayores observaron que el discurso político era insuficiente para alcanzar sus objetivos y que era necesario iniciar un proceso de capacitación técnica que les permitiera negociar mejor con las autoridades, para lo que se solicitó el apoyo de HelpAge International a través de Fundación Horizontes, su contraparte en Bolivia.

Después de meses de trabajo, se capacitaron tres mil líderes mayores en temas de negociación, cabildeo y resolución de conflictos. Los adultos mayores no sólo se vieron avalados  por documentos universales, como la Declaración Universal de los Derechos Humanos  que justificaban sus demandas; también descubrieron su capacidad  y poder como movimiento organizado para reivindicar  el derecho ciudadano a la protección social.

Renta Dignidad, un reconocimiento justo

El principal argumento  que sustentaba la demanda de las personas mayores partía sobre la base del reconocimiento de su aporte, a lo largo de sus vidas, al desarrollo del país y a la unidad de la familia boliviana, a través de la construcción de escuelas, hospitales, y caminos en sus labores comunitarias, al cuidado de los hijos,  además de su participación, en la década de los 70 en la lucha por el retorno a la democracia, entre muchos otros.

Junto a este argumento, se  sumaron cifras estadísticas que visibilizaban  una realidad lacerante para un importante porcentaje de  personas mayores, en su mayoría sumidas en la pobreza, sin acceso a una pensión, muchas discriminadas  -entre otros- debido a su edad,  analfabetismo y origen étnico.

A pesar de las intensas negociaciones a través de mesas de diálogo con diferentes instancias del poder ejecutivo, el gobierno postergó la respuesta al pedido. Esto hizo que más de 15.000 adultos mayores se movilizarán hacia la ciudad de La Paz, recorriendo a pie alrededor de ocho kilómetros. Los adultos mayores se reunieron en la Plaza Murillo, frente al Palacio de Gobierno y desde allí solicitaron al presidente Evo Morales el cumplimiento de sus demandas.

El proceso concluyó el 28 de noviembre de 2007 con la promulgación de la Ley 3791 de la Renta Universal de Vejez denominada Renta Dignidad,  que establecía la entrega de Bs. 200 a todas las personas mayores de 60 años que no cuenten con ningún tipo de renta y de Bs. 150  a los jubilados y rentistas. 

Con esto se dio fin a un año entero de trabajo entre la sociedad civil y el gobierno, que HelpAge junto a sus contrapartes impulsó con el fin de mejorar los sistemas de protección social para las personas adultas mayores.

Por una vejez digna

Juliana, de 65 años, vive en junto a sus cuatro hijos y tres nietos en la ciudad de El Alto. Ella no puede trabajar por su delicado estado de salud y por esa razón no cuenta con ningún tipo de ingreso económico, sin embargo, eso no un obstáculo para apoyar a su familia con el cuidado de sus nietos y las tareas del hogar.

"Lastimosamente no puedo trabajar porque estoy enferma pero cuando era joven trabajaba bien y siempre ayudaba a mi familia. Ahora hago lo mismo, siempre trato de ayudar a mis hijos cuidando a mis nietos, cocinando y haciendo las cosas de la casa que nunca falta. Tengo que colaborar aunque no sea mucho lo que aporto".

Juliana, como otras miles de mujeres mayores en Bolivia,  no cuenta con una fuente de ingreso fijo, sólo con los Bs. 200 mensuales de la Renta Dignidad. Ella asegura que el monto que recibe no es suficiente para cubrir todas sus necesidades, pero que le ayuda a comprar algunas cosas para la familia y en algunos casos las medicinas que necesita para los males de la edad.

Para Juliana el aumento de Bs. 50 en la renta, es muy favorable porque ahora podrá cubrir algunos gastos más, incluso piensa en ahorrar un porcentaje de su pensión para apoyar en la compra de útiles escolares para sus nietos. "Esos Bs. 50 nos viene bien porque nos da la oportunidad de hacer varias cosas y atender nuestras necesidad como adultos mayores, pero también ayudar a nuestras familias. Por ejemplo yo quisiera comprarles los útiles a nietos cuando empiecen clases", declaró Juliana.

El impacto de la Renta Dignidad

En Bolivia hasta marzo de la presente gestión 972.885 personas mayores recibieron la Renta Dignidad en los nueve departamentos del país. De esta cifra 448.711 fueron varones y 524.084 mujeres, según la Autoridade de Fiscalización y Control de Pensiones y Seguros.

Datos preliminares del estudio sobre el impacto de la Renta Dignidad, realizado por la Unidad de Análisis de Políticas Sociales y Económicas, UDAPE, revelan que:

  • La renta dignidad beneficia al 82% de las personas mayores que no tiene una pensión por jubilación.
  • Los ingresos de las personas mayores que reciben la renta subió en un 17%
  • La vulnerabilidad a la pobreza, entendida como la probabilidad de que un hogar con personas mayores caiga en la pobreza, se redujo en 22.1%                                                                                               

Las pensiones no contributivas contribuyen a mejorar la posición social de las personas mayores y sus familias cubriendo gastos básicos y necesarios del hogar, incluyendo la salud y la educación; así también, permiten la generación de ingresos familiares, reducir la pobreza crónica e incentivar la inversión en capital físico, humano y social.

La pensión social es en muchos casos el único ingreso regular para la mayoría de las personas. Además, a mayor cobertura de la pensión no contributiva, más profundos sus impactos en la reducción de la pobreza y en el objetivo de cerrar la brecha de cobertura y de pobreza en la población adulta mayor.


[1] Artículo 12. Los adultos mayores que no perciban ninguna renta, sea ésta de cualquier naturaleza y que además demuestren su estado de necesidad o de abandono y no tengan familia alguna que le asita para su sustento, recibirán mensualmente una asignación asistencial por parte del Estado boliviano, consistente en un Salario Mínimo Nacional.


[2] Ley Nº 1732


Hechos y cifras

  • 52% de la población adulta mayor vive en pobreza moderada.
  • Sólo 17% de la población adulta mayor accede a una renta por jubilación.
  • 54.4% forma parte de la población económicamente activa.
  • 61.8% son considerados jefes de hogar.

Tags for this page