Día Internacional del Trabajo: personas mayores una fuerza laboral invisible

29/04/2011

29 de abril de 2011

Por Ma. Isabel Rivera

Mujeres adultas mayores que no cuentan con una pensión continúan trabajando para ayudar a sus familias (C) Mariela Aramayo/ LARDC
Desde su establecimiento, el 1 de mayo es una jornada reivindicativa de los derechos de los trabajadores; fecha que nos obliga también a dirigir  la mirada hacia esa fuerza laboral invisible que representan las personas mayores en nuestra región. Hombres y mujeres mayores quienes deben continuar trabajando por la falta de acceso a una pensión que les asegure un ingreso seguro y estable y por el deterioro de las estructuras familiares.

Estas son algunas cifras para América Latina[1]:

  • Sólo un el 46% de las personas mayores acceden a una pensión o jubilación
  • El 55% de los adultos mayores de 65 años continúa trabajando en el mercado informal
  • Un 22% vive con menos de dos dólares al día
  • En la mayoría de los países Latinoamericanos, el 50% de las personas mayores son jefes de hogar
  • Más del 30% de la población de 60 años y más tiene ingresos solo por trabajo.

Trabajo forzado

La baja cobertura de la seguridad social incide directamente en el hecho que las personas mayores continúen trabajando para generar ingresos. En Honduras, Guatemala, Ecuador, Paraguay y otros la escasa cobertura de los sistemas de seguridad social es compensada con la permanencia en el mercado laboral. En la región, para más del 30% de la población de 60 años y más su única fuente de ingreso es su propio trabajo.

De acuerdo a la CEPAL, del total de la población económicamente activa, 30% corresponde a adultos mayores de 60 años. Este alto porcentaje, probablemente tiene relación con las responsabilidades que las personas mayores continúan ejerciendo a pesar de su edad.

A medida que la calidad y la cantidad del empleo empeoran, cada vez más adultos mayores asumen la jefatura del hogar y se convierten en los principales sostenes de sus familias, por diversos factores. En gran parte de los países latinoamericanos, más del 50% de las personas adultas mayores se encuentran a cargo del hogar en el que viven, situación que los obliga a continuar trabajando para obtener ingresos.

Uno de tantos, es el caso de don Francisco Pinto Suzano, 73 años, de La Paz Bolivia quien dice "Ahora como soy de edad  avanzada trabajo como agropecuario en mi chacra. Sólo somos mi esposa y yo pero ella está un poco enferma así que yo tengo que trabajar porque no tenemos para comer y mis hijos ni se acuerdan"

En el área rural la jefatura de mujeres mayores es mayor que en el área urbana. Más del 40% de las mujeres mayores de la República Dominicana, Nicaragua, Chile, Venezuela, Brasil, Honduras, la Argentina y Bolivia ejercen esta jefatura.

En los hombres  mayores  jefes de hogar este dato casi se duplica, llegando al 70% y 80% en Argentina, Brasil, Bolivia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá y Paraguay.

Yolanda no cuenta con el apoyo ni de sus hijos ni del Estado. Se despierta a las 4 de la mañana  los 7 días de la semana para comprar verduras y luego venderlas en su puesto de mercado. La venta de verduras es su única fuente de ingresos para ella y sus tres  nietos a cargo. A pesar de trabajar horas, nunca es suficiente. Ella gana sólo US$ 2  al día y además  tiene una deuda que no puede cubrir.  Yolanda  teme por su futuro y el de sus nietos y tiene miedo de no poder  siquiera permitirse un funeral apropiado: "No quiero que me boten en una fosa común como si fuera nada". Yolanda, 67 años. Venta de verduras

Sin opción a reclamo

La severa inequidad social de la región se profundiza con la edad,  altos niveles de pobreza, creciente mercado informal y baja cobertura de la seguridad social promueven condiciones laborales muy negativas para el adulto mayor, a menudo son quienes aceptan los oficios que otros rechazan, con ingresos menores y una alta inestabilidad.

Esto puede verificarse claramente, ya que en 9 de 15 países de la región, la pobreza es más elevada en los hogares donde más del 50% del ingreso familiar es aportado por las personas mayores (la Argentina, el Brasil, Chile, El Salvador, Guatemala,  Honduras, Panamá, el Perú y la República Dominicana).

La estructura de los mercados de trabajo en América Latina es bastante fragmentada, más de la mitad del empleo corresponde a trabajos independientes, domésticos, familiares no remunerados, o asalariados en microempresas. Es este sistema laboral que además excluye, discrimina e invisibilizan el trabajo del adulto mayor.

"No tengo seguro, ni beneficios de ningún tipo. Tengo que trabajar los siete días de la semana entre  8 a 10 horas al día. Seis días para pagar el alquiler del taxi, que es mi fuente de trabajo, y el séptimo día es para mí. Tengo que trabajar hasta que se agoten mis fuerzas porque a pesar de que coticé muchos años, no logré completar y nunca voy a tener acceso a una pensión" Francisco Arestegui, 69 años. Taxista. Lima Perú.

A la precariedad del tipo de empleo al que acceden las personas mayores se suma la imposibilidad de participar en programas financieros ofertados por el gobierno o u otras organizaciones, que suelen estar dirigidos a la población adulta joven.

Al respecto james Blackburn representante regional de HelpAge International concluyó, "Los desafíos que enfrentan los trabajadores adultos mayores  son cada vez mayores. Debido a varios factores como la pobreza, la migración, el analfabetismo, la discriminación y los cambios en las unidades familiares, en distintos lugares del continente, las personas mayores están obligadas a trabajar en empleos  mal remunerados e incluso inseguros, arriesgando su vida y su salud".

Pensiones no contributivas

"Gracias a las experiencias desarrolladas en países de la región han comprobado que las pensiones sociales son un instrumento eficaz de lucha contra la pobreza. Sabemos que una pensión no contributiva permite enfrentar el riesgo y la vulnerabilidad, pero también posibilita la reintegración de las personas mayores en la actividad económica familiar y comunitaria, es decir la restauración de su dignidad". Concluyó Pilar Contreras, asesora regional en protección social de HelpAge International.

 
[1] CEPAL. Envejecimiento y las personas de edad. Indicadores Sociodemográficos para América Latina y El Caribe. 2009

[2] CEPAL, 2009

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