Bolivia: Personas mayores en el mundo del trabajo

30/04/2011

30 de abril de 2011

Por Lisett Larico

Don Sabino Arancibia de 74 años, trabajando en su parcela de tierra en Chuquisaca, Bolivia. (c) Sumaj Punchay contraparte de HelpAge

En el Día Internacional del Trabajo, HelpAge Programa Bolivia en coordinación con el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA), revelan los resultados preliminares del estudio: "Los adultos mayores en el mundo del trabajo urbano".

La investigación realizada en las ciudades de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, pretende mostrar la participación de las personas mayores en la actividad económica; las formas de inserción laboral, la discriminación; condiciones de trabajo; la precariedad laboral y el grado de desigualdad en los ingresos.

Impulsados a trabajar 

La falta de políticas públicas que respondan eficazmente a la demanda de trabajo,  el desempleo y mejora de la calidad de los espacios de trabajo, afectan las condiciones de vida de gran parte de los trabajadores del país, como los adultos mayores, que representan el 8 por ciento de la población.

Según el estudio, en las ciudades del eje troncal hubo un ascenso en la participación de las personas mayores en la actividad económica, de un 38,4 % en el 2001 a un 44 % el 2010. Algo que destaca el estudio es que los hombres al estar vinculados en su juventud a trabajos asalariados, cuando cruzan los 60 años sus oportunidades de trabajo bajan drásticamente; en tanto que la realidad laboral de las mujeres adultas mayores presenta mayores desventajas, dado que acceden a empleos temporales, con salarios aún más bajos el de los varones y sin posibilidad de ahorro.

De acuerdo a Silvia Escobar, investigadora del CEDLA,  existen varios factores que impulsan a los adultos mayores a continuar trabajando, por un lado la dificultad de alcanzar una jubilación, que en Bolivia sólo cubre al 20% de la población de adultos mayores y entre ellos sólo a una de cada cinco mujeres; y del otro el desempleo que afecta a los jóvenes, obligando a los adultos mayores a trabajar para ayudar a la familia.

Protagonismo en la actividad económica

"El trabajar para los adultos mayores además de garantizar su subsistencia, les permite cuidar de sus nietos e incluso hijos que todavía tienen a su cargo. Por ejemplo, señala Escobar, las mujeres a través del trabajo doméstico posibilitan a sus hijos salir a trabajar; esto significa que sus labores domésticas favorecen la reproducción de la fuerza de trabajo".

En las ciudades del eje, se estima que el 2010 96,129 personas mayores se incorporaron al mercado laboral, de las cuales 52.448 fueron hombres y 43.679 mujeres.

Cifras para tomar en cuenta

  • 75 % trabaja en sectores como el comercio, servicios personales, sociales y financieros, transporte de pasajeros.
  • 42,6 % en el comercio.
  • 27,1 % en servicios personales, en la administración pública y servicios sociales (educación y salud).
  • 25 % en la manufactura, transporte y construcción.
  • 54 % de los hombres se dedica a la manufactura, la construcción y el transporte. Habitualmente se desempeñan como vendedores, artesanos, obreros, chóferes, profesores, porteros, directivos.
  • 61.9% de las mujeres se concentra en el comercio como vendedoras.

Condiciones laborales

El aporte de los trabajadores adultos mayores, es innegable; según la última encuesta de hogares un 70% de la población adulta mayor ejerce como jefe de hogar. El estudio del CEDLA deja ver que la actual crisis laboral ha dejado a los adultos jóvenes sin empleo o con ingresos muy bajos, por ello muchos continúan viviendo en la casa paterna e incluso se ven forzados a compartir la jubilación y las rentas que generan los adultos mayores del hogar.

Las personas adultas mayores en las tres ciudades más importantes del país trabajan cinco días a la semana, no gozan de ningún tipo de prestación social, reciben salarios más bajos que los trabajadores más jóvenes a pesar de trabajar 47 horas a la semana.

Ante todo mantenerse activo

"En el campo no hay muchas oportunidades de progresar por eso me vine a la ciudad a trabajar. Si me hubiese quedado en mi pueblo no hubiese podido tener mi anticrético y tampoco hubiese podido ayudar a mi hijo con mis nietas. Hasta ahora sigo trabajando haciendo limpieza, no puedo dejar porque estoy acostumbrada, desde pequeña he trabajado", afirma doña Alberta Quispe de 61 años.

Para los adultos mayores el trabajo implica mantenerse activos, tener buena salud, desarrollar sus capacidades pero sobre todo mantenerse vinculados a la sociedad.

"El facilitar desde las políticas públicas el acceso a recursos productivos sin  restricción por edad. El acceso  a la construcción de fondos solidarios para dar capital de operación e incluso capital de inversión ayudaría a mejorar las condiciones laborales de las personas mayores que con su experiencia no sólo generarían ingresos para ellos y sus familias, sino  podrían crear ingresos asalariados para otros" explicó Escobar.

Tags for this page