Bolivia: Más de la mitad de las mujeres mayores son pobres

07/03/2014

(c) Lisett Larico/HelpAge International (c) Lisett Larico/ HelpAge International

Los hombres y las mujeres mayores experimentan la vejez de forma distinta. Las relaciones que se construyen entre ambos delinean todo el curso de la vida, e influyen sobre el acceso a los recursos y las oportunidades, que en muchos casos son desiguales y desfavorables para las mujeres.

Las mujeres en  muchas situaciones, y más cuando son adultas mayores, suelen ser vulnerables a la discriminación, al  acceso restringido a fuentes laborales, a la jubilación  y a la atención en salud. Al mismo tiempo están sujetas a maltratos y abusos, a la negación de su derecho a la propiedad,   a la falta de un ingreso básico y a la escasa participación  en espacios de decisión.

A nivel global, las mujeres constituyen la mayoría del grupo de personas mayores de 60 años. Actualmente por cada 100 mujeres de 60 y más años, hay sólo 84 hombres. En Bolivia la situación es similar, de acuerdo al censo 2012, las adultas mayores ascienden a 469.210 y los hombres a 424.486

La Encuesta a Hogares con personas adultas mayores y cercanas a
la edad de 60 años - EPAM 2011, desarrollada por la Unidad de Análisis de Políticas Sociales y Económicas (UDAPE), con el apoyo de HelpAge y el UNFPA, revela que 53.2% de las adultas mayores en nuestro país son pobres; sólo el 7,8% de las mujeres de entre 60 y 64 años percibe una renta por jubilación, cifra que alcanza a 11.6% en adultas mayores de 65 años.

Respecto al acceso a la educación, 29.8 % de las personas mayores en nuestro país es analfabeta y un 31.2% son mujeres mayores. El promedio de años de estudio de una adulta mayor varía de acuerdo al lugar donde reside. Por ejemplo, las mujeres mayores de 65 años que viven en el área urbana logran estudiar hasta cuatro años, sin embargo, las del área rural sólo llegan al año.

Participación de las mujeres mayores en el ámbito político

La implementación de políticas y programas favorables a las mujeres, han logrado que los últimos años exista un escenario de mayor acceso a los espacios públicos de decisión y a las estructuras de poder. Sin embargo, pese a los avances, las mujeres - especialmente las adultas mayores - enfrentan fuertes obstáculos para el ejercicio pleno de sus derechos, además de enfrentar la discriminación por sexo deben afrontar la exclusión por razones de edad. Las desigualad de oportunidades y la falta de acceso de la mujer a lo largo del curso de vida, se acentúa en la vejez.

De acuerdo a una investigación realizada por el Instituto de Sociedades en Trasformación (ISET), la participación de las adultas mayores en esferas de representación y cargos públicos es mínima. Para el Estado, las instituciones políticas y la sociedad civil las mujeres mayores son, al parecer, políticamente prescindibles.

El porcentaje de participación de las adultas mayores, en relación al total de candidatos/as a senadores/as y diputados/as es de 3,5%. Un pequeño porcentaje atribuido más bien a la llamada Ley de cuotas - producto de la lucha y movilización de las propias mujeres - que establece un 30% mínimo de representación de mujeres en la conformación de los poderes públicos.

En el área urbana, las adultas mayores normalmente participan en las
juntas vecinales, a través de la filiación política; en cambio en las zonas rurales ocupan cargos como promotoras de salud, representantes de las juntas escolares, y dirigentes de organizaciones de mujeres y clubes de madres.

Adultas mayores protagonistas

Doña Alberta Villca, de 61 años, es originaria de Challapata, población altiplánica ubicada en Oruro. Ella dejó su casa a los 15 años con el propósito de trabajar en la ciudad, ganar su propio dinero y ayudar a sus padres y hermanos que se quedaron en el campo.

Cuando llegó a la ciudad su principal obstáculo fue el idioma, porque no sabía hablar castellano, sólo quechua. Sin embargo, empezó a trabajar de niñera y cocinera para ganar dinero.

"En el campo no hay muchas oportunidades de progresar por eso me vine a la ciudad. Si me hubiese quedado en mi pueblo no hubiese podido tener mi anticrético y tampoco hubiese podido ayudar a mi hijo cuando se ha casado. Mi nuera también se ha ido a España para ganar más dinero, yo me he quedado a cargo de mis nietas, pero ya ha llegado después de 4 años. Viven bien no más porque se ha traído plata, pero su hogar ahora ha quedado mal porque mi hijo se ha conseguido otra mujer en este tiempo", aseveró la adulta mayor.
Pese a las desigualdades, las mujeres mayores trabajan desde diferentes ámbitos por el respeto y reconocimiento de sus derechos.

En esa trayectoria, las mujeres no sólo han ido construyendo y reivindicando su autonomía personal y social, sino también se han ido construyendo a sí mismas como sujetos sociales y políticos, superando la invisibilidad.

La participación política y el liderazgo de las mujeres adultas mayores  

La publicación muestra que las mujeres adultas mayores aún no gozan de estatus como sujetos políticos; al contrario, se encuentran en los márgenes del sistema con una participación limitada que las excluye bajo la etiqueta de "viejas".

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La participación política y el liderazgo de las mujeres adultas mayores

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